
El diputado Bernardino Soares, portavoz del grupo parlamentario comunista, estaba en el uso de la palabra, cuando desde su escaño en el banco del Gobierno, el ministro Pinho gesticuló ostensiblemente colocando los dedos índice en la cabeza, para llamar cornudo al diputado del PCP. El debate era sobre la difícil situación que atraviesan las minas de zinc de Aljustrel, en la región de Alentejo.
Soares dijo que el ministro había visitado aquella localidad para entregar cheques. Como respuesta, el ministro hizo el gesto que provocó una sonora protesta en la Cámara, sobretodo en los escaños comunistas y del Bloco de Esquerda, profundamente ofendidos. La cascada de protestas desde todas las filas políticas parecía interminable.
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